Lo primero que hay que reconocer es el trabajo de la Asociación de Afectados por el accidente del JK 5022. Hasta ahora su aparición en los medios de comunicación ha servido para no nos olvidemos de la tremenda tragedia ocurrida hace dos años y para exigir que se llegue hasta el final y que se tomen medidas en la seguridad aérea que eviten nuevos accidentes.
La prepotencia, soberbia y pavoneo no son armas para la diplomacia.